Reseña de la Jornada de puertas abiertas. Valle de la Barranca (Madrid)

Ayer domingo nos juntamos con 12 participantes a las 10 de la mañana en el aparcamiento del Valle de la Barranca, (Navacerrada-Madrid). Comenzamos con una explicación de la ruta y una introducción esquemática de la historia de esta parte de la Sierra de Guadarrama perteneciente al Sistema Central.

Tomamos la pista principal y un poco mas adelante nos adentramos en la senda Ortiz que discurre a la sombra de los pinares.

De La Barranca

Es aquí donde podemos observar la flora del entorno (gayuba, piorno, retama…), las raíces impresionantes de estos pinos que se agarran con fuerza al poco suelo existente y las piedras cabelleras. La senda atraviesa la ladera de Canto Gordo y mas allá la garganta del arroyo del Chiquillo.

Una vez terminada la senda Ortiz nos asomamos al primer mirador donde se ubicó el Real Sanatorio del Guadarrama en donde se trataba las enfermedades pulmonares y que se abandono en los años sesenta. No es de extrañar que los aires que aquí se respiran y el agua que discurre por esta sierra sirva para curar los males.

Y así, desde este mirador podemos ver el embalse de Navacerrada que recoge las aguas que discurre por este valle (río Navacerrada) hasta que desembocan en el Samburiel y se embalse de nuevo en el Embalse de Santillana, en Manzanares el Real que  a su vez recoge las aguas del Manzanares cuyo nacimiento se sitúa muy cerca de la Bola del Mundo que veremos desde el siguiente mirador que visitemos.

El camino nos deja un corte en el terreno que nos permite explicar la transición del macizo rocoso hasta la formación de un suelo.

Y llegamos al punto de mayor altitud de nuestro recorrido, el mirador de las Canchas desde el cual podemos tener una visión espectacular con la Cuerda de las Cabrillas, la Bola del Mundo y la emblemática Maliciosa de 2227 m de altitud y que cuya ascensión se puede atacar con una exigente subida desde este valle.  El día despejado dejó ver Madrid con sus cuatro Torres al frente.

Desde este mirador tenemos una panorámica de las pedreras o canchales tan característicos del ambiente periglaciar que posteriormente vimos de cerca en el camino de bajada.

Es aquí donde pudimos distinguir la roca Sienita del granito Rosa cuya diferencia radica en que la primera hay ausencia de cuarzo.

A través de una lupa observamos los cristales de cuarzo en las vetas de granito. Al final del recorrido distinguimos los Gneises y pudimos sorprendernos con la erosión del agua al borde del camino.

De La Barranca

Solo agradecer desde aquí a todos los participantes por su asistencia y buena disposición. Nos vemos en la próxima.

 

 

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