“Geolodías” en la Habana (Cuba)

GEOLODÍAS” EN LA HABANA, UNA EXPERIENCIA EN GERMINACIÓN

Por: Dr. Reinado Rojas Consuegra. Curador-investigador

Museo Nacional de Historia Natural de Cuba

Divulgar las Geociencias, despertar la curiosidad, reforzar la sensibilidad ante la naturaleza, entre otros, fueron los presupuestos para emprender una actividad de animación cultural fuera de los portales del Museo de Historia Natural de Cuba, pero dentro de un “Museo Gigante de Piedras”- la propia ciudad; eso fue “GeoloDías”.

Esta iniciativa ya es experiencia en otros países y en otros contextos,  acá es solo es una semilla acabada de sembrar, que creo está en germinación.

Geolodía La Habana

En tres ocasiones, con un público discreto, casi ínfimo, comenzó esta nueva opción para curiosos e interesados en la ciencia. La propuesta, un corto recorrido por varias cuadras del entorno del centro histórico, donde el relato a contar salió siempre de los materiales inertes ante nuestra mirada: rocas, minerales y fósiles.

Las preguntas provocadores al público pequeño, daba pie para iniciar la “traducción de historias naturales escritas en las piedras” a un diálogo científico-instructivo, ¡a la criolla! La mezcla del concepto y el conocimiento científico, como basamento, llevado al idioma del diario, sencillo y en confianza. Una formula que hace reír, comprender, gravar la experiencia y ser capaz de reproducir; ya como habilidad en el propio recorrido.

Los niños, principales participantes, pero sin quedarse detrás sus padres y abuelos, aprendieron lecciones cortas, interesantes e imaginativas. Los pequeños salieron cargados con la habilidad de distinguir fósiles en las rocas de paredes y bancos, “pescar” fósiles marinos cuaternarios en la “Piedra Jaimanitas”, caracoles paleogénicos en los mármoles rosados de la Sierra Maestra, moluscos gigantes del cretácico en las calizas marmóreas rojas de Real Campiña. Otros vieron la lava volcánica canaria surgir, el granito rojo enfriarse en las entrañas de la tierra, caminaron sobre el manto terrestre bajo los océanos, admirando a la verde serpentinita.

Sinceramente, una hora de paseo animado, de risas colectivas, preguntas acuciosas; el tiempo volando entre las sobras de los árboles y edificios; una experiencia en germinación. Para el próximo verano, con más divulgación, podría ser una opción apropiada para incursionar en familia, en el “Gran Museo de Piedra”, que por necesidad y estética, han convertido los citadinos a la capital histórica cubana, “La Habana Vieja”.

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